Sobre la ponencia
En el siglo XIII las universidades europeas reciben, a través de traducciones árabes y griegas, el corpus casi completo de Aristóteles. Su física y su metafísica parecían chocar con la fe cristiana: un mundo eterno, un alma que tal vez no sobrevive. Tomás de Aquino (1225–1274), fraile dominico y maestro en París, asumió el reto de mostrar que la razón natural y la revelación no pueden contradecirse, porque ambas proceden de la misma Verdad.
La filosofía tiene así su autonomía: puede demostrar por sí misma la existencia de Dios, la espiritualidad del alma o la ley natural, mientras que otros misterios —la Trinidad, la Encarnación— exceden a la razón sin contrariarla. Las célebres «cinco vías» parten de rasgos del mundo sensible —el movimiento, la causalidad, la contingencia, los grados de perfección, el orden— para concluir en un primer principio. Su metafísica introduce una distinción decisiva entre esencia y existencia (esse): solo en Dios coinciden; todo lo demás recibe el ser.
En ética, Tomás integra la doctrina aristotélica de las virtudes con las virtudes teologales y desarrolla una teoría de la ley natural —«hay que hacer el bien y evitar el mal»— que influirá en el derecho y, a través de la Escuela de Salamanca, en el derecho de gentes. Su método, la quaestio disputata, expone siempre primero las objeciones contrarias: un modelo de honestidad intelectual.
Preguntas para el diálogo: ¿Pueden la fe y la razón ser aliadas? ¿Qué demuestra realmente una demostración de la existencia de Dios? ¿Existe una ley natural accesible a todos?
Lecturas propuestas
Textos fundamentales
- 01Tomás de Aquino, Suma teológica, I, q. 2, a. 3 (las cinco vías).
- 02Tomás de Aquino, Suma contra los gentiles, libro I, caps. 3–8 (fe y razón).
- 03Tomás de Aquino, El ente y la esencia, cap. 4.
- 04Tomás de Aquino, Suma teológica, I-II, q. 94 (la ley natural).
Estudios y comentarios
- 05G. K. Chesterton, Santo Tomás de Aquino (Espasa).
- 06Étienne Gilson, El tomismo (Eunsa).