Sobre la ponencia
Whitehead escribió que toda la filosofía europea es una serie de notas a pie de página a Platón. La exageración apunta a algo cierto: casi todas las preguntas que seguimos haciéndonos —qué es conocer, qué es la justicia, qué relación hay entre alma y cuerpo, para qué sirve la educación— reciben en sus diálogos una primera formulación de enorme fuerza.
Platón escribe diálogos, no tratados. La verdad no se impone desde un único punto de vista: emerge del contraste de voces, de las objeciones, de los mitos que aparecen cuando el argumento llega a su límite. En el centro está la teoría de las Ideas o Formas: realidades inteligibles, eternas e inmutables —lo Justo, lo Bello, el Bien— de las que participan las cosas sensibles. Conocer es recordar (anámnesis) y ascender desde las sombras hasta la luz, como narra la alegoría de la caverna.
Esa metafísica tiene un propósito ético y político. La experiencia de la condena de Sócrates llevó a Platón a preguntarse cómo debe organizarse una ciudad para que el más justo no muera a manos de ella. La República responde con una correspondencia entre las partes del alma —razón, ánimo, deseo— y las clases de la ciudad, y con la célebre tesis de que deben gobernar los filósofos. La Carta VII muestra al Platón que intentó, sin éxito, llevar sus ideas a la práctica en Siracusa.
Preguntas para el diálogo: ¿Tiene sentido hablar de verdades que no dependen de nosotros? ¿Es la educación el verdadero fundamento de la política? ¿Qué sombras confundimos hoy con la realidad?
Lecturas propuestas
Textos fundamentales
- 01Platón, República, libro VII, 514a–521b (la caverna).
- 02Platón, Fedón, 72e–77a (reminiscencia) y 99d–102a.
- 03Platón, Carta VII, 324b–326b.
- 04Platón, Fedro, 274b–278b (crítica de la escritura).
Estudios y comentarios
- 05Emilio Lledó, La memoria del Logos (Taurus).
- 06Giovanni Reale, Por una nueva interpretación de Platón (Herder).